NO HAY QUE ESPERAR HASTA TENER 50-60 AÑOS.
La investigación en neurociencia muestra que el cerebro adulto puede mejorar, no solo mantenerse. Intervenciones desde los 35 años han mostrado resultados positivos en función cognitiva. Con evaluación y estrategias personalizadas, estudios indican que es posible mejorar áreas cognitivas específicas conforme avanzas en edad, mientras se trabaja preventivamente en factores de riesgo. También, la evidencia científica actual sugiere que el deterioro cognitivo no necesariamente tiene que ser parte del envejecimiento, ya que diversos factores asociados pueden ser modificables mediante atención especializada. La consulta identifica factores que pueden trabajarse ahora para beneficio a largo plazo:





